martes, 6 de mayo de 2014

Fábrica de aceite de cacahuete de Bautista Alfonso Montesinos. Barrio de Marchalenes de Valencia.

Fábrica de aceite de cacahuete de Bautista Alfonso Montesinos. Parque de Marchalenes.

Fábrica en estado de abandono en la actualidad
En 1798 Francisco Fabián y Fuero encargó que le trajesen muestras de un fruto sudamericano, el cacahuete, con las que esperaba enriquecer la colección del jardín botánico de Puzol. El responsable de cumplir el encargo fue el canónigo Francisco Tabares de Ulloa, que de esta forma se convertiría en el introductor del cacahuete en la Península Ibérica. Pocos años después, en 1800 Tabares escribió el primer tratado español sobre dicho fruto.


La especie, desconocida en la Península Ibérica pronto despertó interés. Ese mismo año 1798 se experimentó para obtener chocolate a base de cacahuetes tostados, resultando que el producto final no se solidificaba a causa de su riqueza en grasas, a la vista de lo cual se encomendó a un boticario de la ciudad que tratase de extraer aceite, tomando para ello otra parte de la escasa mercancía de cacahuetes disponible. El boticario empleó para lograr tal fin el mismo procedimiento que por entonces se empleaba para obtener aceite de almendra y que consistía en triturar manualmente los cacahuetes en un almirez, recoger la pasta en un tamiz y prensarla en una prensa manual. El aceite resultante fue probado como combustible para iluminación, con resultados satisfactorios pues producía una llama viva, sin humos. Comprobado su utilidad como combustible, muy necesario en unas fechas en que la escasa  iluminación urbana empleaba el aceite como combustible principal, se procedió a experimentar con sus usos culinarios; una tortilla fue el primer plato cocinado con aceite de cacahuete y las pruebas fueron tan satisfactorias que solo un año después, en enero de 1799 la Sociedad Económica de Amigos del País ofreció un premio de 400 reales a la persona que fuese capaz de cultivar y obtener la mayor cosecha de cacahuete.

Durante el siglo XVIII la familia Montesinos había vivido en la zona de Marchalenes, cultivando en calidad de arrendataria, las propiedades que en la huerta tenían los Boil, familia noble con extensas propiedades rurales en el entorno de Valencia.




Tarjeta postal años veinte

Aprovechando la decadencia de la nobleza valenciana Bautista Montesinos Rodrigo se hizo en la segunda mitad del siglo XIX con la propiedad de la alquería hoy conocida como “de Barrinto”· y de las extensas huertas de su entorno en la que se estableció la familia. En eso años la familia Montesinos y la familia Alfonso emparentaron a través del matrimonio de una hija de los primeros con Salvador Alfonso. Hacia 1870 Salvador Alfonso Rubio, tomó las riendas de la explotación. El matrimonio daría  origen a una saga de agricultores e industriales de Marchalenes: los Alfonso.

Entretanto el cacahuete, se extendía por todo el país como resultado de las muestras que Fabián y Fuero remitía en su correspondencia a otros eclesiásticos. Pronto se convertiría en una plantación habitual en la huerta valenciana hasta el extremo de que el puerto de Valencia habría de canalizar los excedentes con destino a la exportación. La rentabilidad del fruto y sus múltiples usos estimulaban el cultivo y también la aparición de molinos destinados a la extracción del preciado aceite.
Alquería de Barrinto en el parque de Marchalenes
La explotación de las tierras, la venta de salvados en un almacén situado en el camino de Barcelona y una explotación de ganado porcino, se convirtieron en las actividades económicas principales de los Alfonso durante los primeros años del s. XX. En 1915 la familia proyectó la construcción de una casa aneja a la alquería “del tío Barrinto” a la que se trasladarían poco después y en 1916 la construcción de una fábrica de aceite de cacahuete para dar salida a su propia producción y a la de otros agricultores de la zona.
Fábrica de aceites en la actualidad. Parque de Marchalenes
Ubicación de la fábrica de aceites de los Alfonso.
AHMV, Foment, Eixample, caixa 3, exp. 15, 1916

Se trataba de un molino a vapor, tal y como denota su chimenea, no de un mero molino hidráulico, tecnología que ya se encontraba plenamente extendida en el siglo XX y que requería de un suministro de agua constante para alimentar la caldera, para lo cual los Alfonso aprovecharon la presencia de la acequia que regaba sus propias tierras.

Maquinaria para equipar un molino de vapor

La situación tomó un giro inesperado durante la dictadura de Primo de Rivera. Espoleado por la presión de los grandes productores de aceituna, que venían instando al gobierno a adoptar medidas proteccionistas desde la celebración del Congreso Nacional del Aceite de 1924, este estableció por Real Decreto de 8 de junio de 1926 la prohibición de importar semillas y frutos oleaginosos. Adaptándose a los nuevos tiempos la fábrica de Bautista se reconvirtió a partir de 1930 en almazara de aceite de oliva del que abastecía al vecindario, a comercios locales y a entidades oficiales.
ABC 27 enero 1945

 Bautista no abandonó otros negocios como el de venta de salvados, actividad que en 1945 realizaba desde la propia Lonja de Valencia, en la que tenía asignada la mesa 98. En los años 40 las dependencias de su fábrica se empleaban también como depósito estatal de aceite de girasol.

Uno de los puntos del acuerdo para exigir la protección de la industria aceitera española adoptado por la Conferencia Nacional del Aceite de 1924

La fábrica se mantuvo hasta 1998, y a ella acudía el vecindario del barrio a adquirir aceite a precios económicos. Ese año fue expropiada para iniciar las obras del proyectado parque de Marchalenes. Se habló de dedicar sus instalaciones a usos socioculturales o incluso de aprovechar su maquinaria para convertirla en museo del aceite. Nada se hizo sin embargo, pese a las promesas grandilocuentes y el edificio, lleno de vida y actividad hasta hacía pocos años, se degradó hasta ser pasto de las llamas el 26 de marzo de 2006, ocho años después de una expropiación que vino seguida de dejadez, abandono y promesas incumplidas. Hoy es una ruina calcinada para la que los vecinos piden solución, ya sea esta el derribo de la ruina o el cumplimiento de lo prometido. La histórica aceitera de la familia Alfonso corrió mejor suerte: instalada tras la expropiación en el polígono industrial El Bovalar es hoy la empresa Olysol, productora de aceites vegetales, biológicos y aromáticos que exporta a paises como EE.UU o Japón, entre otros. 

Alquería y fábrica de aceites al inicio de las obras del
parque de Marchalenes. Fuente: valencia.es

BIBLIOGRAFÍA

Azkoytia, C. (s/f); Historia del cacahuate, cacahuete o maní en España. Documento en linea, consultado el 5-5-2014 a las 21:30.

Mangue Alférez, I. (1999); Marxalenes: de alquería islámica a barrio de la ciudad de Valencia. Ayuntamiento de Valencia, Valencia.

Martínez Gallego, F.A. (1995); Desarrollo y crecimiento: la industrialización valenciana (1834-1914). Generalitat Valenciana, Valencia.

Tabares de Ulloa, F. (1800) Observaciones prácticas sobre el cacahuete o maní de América: su produccion (sic) en España, bondad de su fruto, y sus varios usos, particularmente para la extraccion (sic) de aceite; modo de cultivarle y beneficiarle para bien de la nacion (sic). Imprenta Joseph de Orga, Valencia.

Autores: Enrique Ibáñez López y Gumer Fernández Serrano.