La Camelia. Tienda de flores artificiales y moda de Josefa Martí Garcerá. Calle de la Paz nº 2.

La Camelia. Tienda de flores artificiales y moda de Josefa Martí Garcerá. Calle de la Paz nº 2.


La calle de la Paz y La Camelia en los años treinta del siglo XX
En los años veinte del siglo XX, las flores artificiales estaban en pleno auge. En Francia esta moda artificial causaba furor y era el complemento ideal para vestidos de bodas, reuniones galantes y acontecimientos especiales. Las flores que imitaban a las naturales estaban hechas de papel crepé o tela de seda, técnica que se enseñaba en escuelas de arte y artesanía. Posteriormente se introdujeron  otros materiales a lo largo del siglo XX como los polímeros, polímeros derivados y el celuloide que se puso de moda pero dejó de utilizarse al ser altamente inflamable. Lejos quedaba la moda de acompañar los vestidos galantes con flores naturales en la Francia del siglo XIX. 

En esta coyuntura del gusto de lo artificial como complemento de la moda abre su tienda Josefa Martí Garcerá en el número 2 de la calle de la Paz, una vía céntrica y comercial repleta de sociedades:la Real Sociedad de Cazadores hoy desaparecida, el Círculo de Bellas Artes, la Sociedad Aceitera Española o la Real Sociedad Valenciana de Agricultura, lugares donde se reunía lo más granado de la burguesía valenciana. En esta misma calle se abrían los lugares de reunión predilectos de la ciudad como los cafés Ideal Room, El Siglo o el Café de la Paz.

Boceto de rótulo en vidrio del interior del comercio. Fuente: Remember Valencia
De hecho, Josefa abre su tienda en los bajos del histórico café, restaurante y hotel Munich, abierto muchos años antes y que era propiedad de Máximo Yuste. Compartía el número de la calle de la Paz dicho café al que se accedía por unas escaleras a la planta superior, mientras el bajo estaba ocupado por La Camelia.

La tienda surtía a gente de posición acomodada todo tipo de complementos para la ropa destacando los arreglos para sombreros, también vendía ropa, cerámica, objetos de regalo, porcelana y un gran surtido de flores artificiales para decoración de estancias y dormitorios, todo según la moda vigente. Una moda de denotaba el estatus social de las mujeres que lucían estos complementos.

Factura comercial
Esta tienda estuvo abierta hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX. En los años cuarenta a Josefa le sucedió Carmen Martí Garcerá que siguió vendiendo el mismo género que en la década de los veinte, pero adaptado a la época. La calle de la Paz se transformó y surgieron otro tipo de comercios más acordes con su tiempo. siguieron las tiendas de textiles, abrieron 8 joyerías, 2 perfumerías, 8 sastrerías (como la de El Soldado desconocido), hasta convertirse  en la calle comercial que hoy en día conocemos.

Fuente: Tallercosturalia.com
Autores: Gumer Fernández y Enrique Ibáñez


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