martes, 25 de noviembre de 2014

Alquiler de carruajes de Victoriano Miguel Villanova.
 Plaza de  Manises 5
Tarjeta publicitaria. Hacia 1905
El carruaje siempre fue objeto de ostentación ya desde época de Homero donde Dioses y hombres se transportan en ellos, aunque la aristocracia de la Europa del siglo XVII veía como algo indigno cambiar el noble arte de ir a caballo por el incómodo carruaje que hacía perder los valores como el honor, el valor y la lealtad...casi nada.

Pero es en el siglo XIX cuando la construcción de carros sufre un auge espectacular, haciendo necesario cambiar las carreteras y el proceso de montaje por piezas de dichos carruajes antecede al proceso en cadena de los automóviles modernos. El prestigio social se mide por tener o no tener este medio de transporte, diferenciándose así la Aristocracia de la Burguesía en estos momentos emergentes. Se crean multitud de formas de carruajes con sus respectivos nombres: Araña, Berlina. Biga, Calandria, Calesa, Carroza, Jardinera, Omnibus, o la valenciana variante Tartana (carruaje con cubierta abovedada y asientos laterales, generalmente de dos ruedas).
Carruajes frente al Palacio del Marqués de Dos Aguas
Pero el último cuarto del siglo XIX supuso el fin de la moda de los carruajes de una manera fulminante desde que Benz  creara su motor de explosión en 1885 o el invento por parte de Dunlop de sus neumáticos en 1888 , arrinconando  a un medio de transporte que se convirtió en caduco  desde el mismo momento en que las monarquías europeas se trasladaban en coches motorizados y las carreras de coches causaban furor casi desde el inicio de la industria automovilística.

El carruaje queda relegado  en desfiles y concursos, en el caso de Valencia en la Batalla de Flores en la Feria de Julio y en los Carnavales y aquellas manifestaciones del folklore oficial y de representación.
Carroza en la Feria de Julio
En este contexto abre a principios del siglo XX su establecimiento de alquiler de todo tipo de carruajes Victoriano Miguel Villanova en la céntrica plaza de Manises, zona muy próxima al centro de poder eclesiástico de la ciudad y de los palacios nobles de la calle Caballeros.

Cuando abre Victoriano en Valencia existían seis casas dedicadas a alquiler de carruajes:  Francisco González en la calle Cuba, Gabriel Segura en la calle Enteza, Pablo Río  en la calle Maldonado o juan Roig en la calle de la Bocha. Destaca  Juan Bautista Monañana que es constructor de carros, tiene negocio de alquiler de carros y carros de mano. Posiblemente fue el mayor competidor de Victoriano. Sin embargo en Valencia el alquiler de carros no era el negocio más próspero, ya que frente a los seis negocios citados de alquiler de carros existían  36 constructores de carros. Datos obtenidos en el año 1899.
Fotografía de tartana. Hacia 1870
Victoriano Miguel estuvo siempre en la plaza de Manises, aunque dicha plaza también se llamó la plaza del Poeta Liern (al menos desde 1910 ). Este negocio perduró hasta finales de los años treinta o principios de 1940. Ya en 1945 en su lugar se encontraba el negocio de  de Manuel Rodrigo que se dedicaba al alquiler y reparación de pianos.

Autores: Enrique Ibáñez y Gumer Fernández.


Comercios Históricos de Valencia: el libro.

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