jueves, 23 de octubre de 2014

Relojería de José Calduch. Plaza del Doctor Collado nº 5.

Relojería de José Calduch. Plaza del Doctor Collado nº 5.


 Lo más característico de la Plaza del Doctor Collado es el letrero de la tienda de telas metálicas "Hija de Blas Luna" y el reloj de la Relojería Calduch.

El antecedente relojero de esta familia se remonta al siglo XVIII con Don Manuel de Zerella e Ycoaga, relojero de la Casa Real  con el rey Fernando VI, quien en el año 1789 realizó su "Tratado general y matemático de reloxería que comprende el módo de hacer reloxes de todas clases, y el de saberlos componer y arreglar por difíciles que séan", aprendiendo su oficio en Ginebra (Suiza). Manuel de Zerella era el bisabuelo del último propietario de la pequeña relojería de la plaza del Doctor Collado: José Calduch Peraire.


  José Calduch Rovira, aprendiz de la relojería de José Alcañiz, situado en la plaza de San Jaime número 5, se independiza en los primeros años del siglo XX y se establece en el lugar donde estaba situado la peluquería de Luis Gay , tras dejar los tres primeros cursos de Medicina. Como seña de su comercio  José compró a un tal Mustieles que tenía un comercio en la calle de San Vicente esquina a Cerrajeros el enorme reloj enmarcado en madera y que se conserva en la actualidad, como cita María Ángeles Arazo en su libro La vieja Valencia Mercantil y Artesana (1981).

Viaja por toda Europa y conoce las máquinas de filmación de cine. Así en el año 1921 se trae el exclusiva la comercialización de la cámara de cine marca Phebus de Marsella o posteriormente de la marca alemana Krupp y es en la década de los años treinta del siglo XX cuando se publicita como relojero y aparatos cinematográficos.
cámara de proyección Phebus
En los años cuarenta le sucedió su hijo José Calduch Peraire (1906-2000)  que siguió con la relojería hasta los años ochenta, estando en activo  pasando los 75 años de edad. Justo a su lado tenía su taller de productos cinematográficos su hermano Francisco Calduch, que siguó con la senda emprendida por su padre.

La familia Calduch vivía encima de la relojería, ya que su vivienda no tenía entrada independiente (como muchas viviendas del barrio del Mercado), y tenían que acceder por el comercio. Tras el cierre de la relojería el local fue ocupado por la numismática  La Lonja, cartel que aún se puede ver.

Autores Enrique Ibáñez y Gumer Fernández