jueves, 12 de junio de 2014

FÁBRICA DE GORRAS SIREP DE FRANCISCO ROMERO PERIS. C/ EN SENDRA, 4

FÁBRICA DE GORRAS SIREP DE FRANCISCO ROMERO PERIS. C/ EN SENDRA, 4

Cartel publicitario.
 Francisco Romero Peris abre alrededor de 1915 su fábrica de gorras  en la calle En Sendra, 4, a las afueras de la ciudad. De esta calle se mudó a la más céntrica calle Navellos 8, donde la encontramos ya en los años cuarenta del pasado siglo XX y donde permaneció hasta bien entrados los años sesenta.

Los años treinta marcaron el apogeo del uso de la gorra en Valencia, era un complemento que no podía faltar en las cabezas de los valencianos y del que se fabricaban infinidad de modelos aptos para todo uso y situación social: desde el trabajo cotidiano a la vida social. También el sombrero se estilaba por lo que abre una segunda fábrica dedicada a su confección en la calle Ángel Guimerá número 5.

Almanaque año 1930.
Además de las fábricas, Romero Peris tenía tienda de gorras y sombreros en la calle Bolsería número 5 y en la calle Chapa número 7, aunque como consecuencia de las penalidades de la guerra y de la posguerra ambas tiendas cerraron centrándose Francisco en la fabricación y distribución de gorras a tiendas especializadas de Valencia y del resto del país por medio de su representante comercial Salvador Ferrando.

Cabecera de factura.
La posguerra fue un tiempo de dificultades marcado por la escasez de materia prima y las restricciones energéticas. Los cortes de suministro eléctrico eran frecuentes lo que afectaba a la producción industrial y reducía la producción, encareciendo los precios y agravando así la difícil situación económica española. Romero sin embargo suplió los cortes de suministro aumentando un 60% la mano de obra contratada lo que le permitió mantener la producción.

Etiqueta de gorra y boina.
Francisco Romero Peris creó y popularizó la marca "Sirep",  resultado de invertir el orden de las letras de su segundo apellido. Bajo esta marca producía gorras de colores llamativos y estilos variados o negras, que abarcaban toda la gama que va desde la gorra de trabajo hasta las boinas negras "de gabardina" pensadas para pasear y que tenían una gran demanda. Su lema publicitario era "calidad, elegancia, buen gusto y precio sin igual".