lunes, 13 de enero de 2014

Destilería Benedito, calle San Vicente, 141



En la década de 1880, Ramón Benedito abrió una destilería en el Camino Real de Madrid, en  el término municipal de Benetússer.

El Camino Real, que arrancaba como continuación de la calle de San Vicente, representó uno de los ejes de expansión de la industria periurbana de la ciudad de Valencia. Los caminos que se dirigían a la ciudad garantizaban buenas comunicaciones; inmediatez al núcleo úrbano, principal centro de distribución y consumo y suelo rural abundante, poco o nada urbanizado y por tanto más económico y menos constreñido por las necesidades derivadas del desarrollo urbano.

Etiqueta de anis Murciélago elaborado por la sociedad  
Benedito y Marzal
Fuente: OEPM

Benedito ha sido considerado uno de los promotores de la industrialización del municipio de Benetússer y de su entorno gracias a la apertura de su destilería y el prestigio que sus productos llegaron a alcanzar, que le hizo merecedor de la consideración como “proveedor de la Real Casa” que lucirá orgulloso en el etiquetado de sus botellas de licor.

En torno a 1897 Benedito se asocia a otro licorero, Marzal, en la gestión de la destilería. Al tiempo, Benedito abre una licorería desde la que despacha sus productos, en la calle San Vicente número 141. La sociedad con Marzal se disolvió pronto y tras el fallecimiento de este sus herederos siguen camino aparte. Tal vez por ello a partir de 1905 Benedito cambia varias veces de sede industrial: Alfafar, calle de Pi y Margall nº 31 (Valencia) o calle de Alfredo Calderón nº 3 (Valencia) esta ultima en torno a 1914; mantiene además el despacho en la calle de San Vicente.

Nuez de Kola de Destilería Benedito

El prestigio acumulado por sus licores lo llevó a figurar entre los expositores de la Exposición Regional Valenciana de 1909. Entre sus productos se contaban jarabes variados, anís, coñac, ron o licor de nuez de cola, que promocionaba como tónico digestivo apropiado para el tratamiento de problemas gástricos y del que llegó a patentar una fórmula exclusiva con la que trataba de diferenciar la suya de otras bebidas de cola. Entre sus marcas, se contaban “El Murciélago” (anis),  “Licor Higiénico Benedito”, “Nuez de Kola” (bebida de nuez de cola), “Benedito” (coñac), “Jamaica” o “La Española” (ron). Producto de la sociedad con Marzal en sus primeros años fueron otras como “Anís Franco-Espagnol”

Modelo registrado de etiqueta para la marca
"Licor Higiénico Benedito"
Fuente: Archivo de la OEPM

La competencia era dura. En torno a 1927 y solo en el entorno de Benetússer se contaban nueve destiladores, entre los que se encontraba la prestigiosa industria de “Anis el Lorito”, con sus características botellas con forma de la citada ave. El consumo de bebidas alcohólicas, ya de por sí culturalmente arraigado, era estimulado mediante la promoción de supuestas propiedades higiénicas y digestivas que en algún caso llegaba al extremo de pretender que ciertas bebidas anisadas poseían propiedades para la prevención y tratamiento del cólera. Al calor del crecimiento de la población de la ciudad de Valencia y de su entorno, estimulada por la progresiva industrialización, las destilerías encontraban terreno abonado para vender sus productos sin grandes restricciones.


Ramón Benedito falleció en 1930. Sus sucesores continuaron con la empresa tras su defunción pero esa… será otra historia.

Autores: Enrique Ibáñez y Gumer Fernández

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